Crisis ambiental delegada a segundo plano por pandemia.

Nancy Hernández

Nancy Hernández periodista salvadoreña radicada en El Salvador. Trabaja en El Diario de Hoy (EDH) como periodista web y de prensa escrita. Cuenta con formación académica en derechos humanos y género, ha sido reconocida como Vocera de la niñez y juventud salvadoreña, así como periodista ambiental.

abril 22, 2020

La coyuntura sanitaria actual no es excusa para flexibilizar políticas ambientales, según la ONU. Derechos humanos vitales podrían ser vulnerados si se deja de lado la crisis ambiental.

Una vez más la crisis climática ha quedado relegada a segundo plano, los gobiernos del mundo entero está trabajando para mantener sus sistemas económicos a flote y proteger a la población.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha bautizado la crisis actual como el “Gran Confinamiento” y pronostica una contracción del 3 % del Producto Internacional de Bruto (PIB) mundial en 2020, además, podría ser peor si la pandemia se extiende hasta 2021.

Debido a esta preocupación económica todos los esfuerzos están enfocados en la lucha contra el COVID – 19 y hasta el momento la cuestión climática no está incluida.

“La pandemia de la COVID – 19 no ha de usarse como excusa para reducir la protección sobre el medio ambiente”, dijo el experto.

Acciones como las establecidas en el Acuerdo de París de limitar el calentamiento global por debajo del +2 °C ahora queda en limbo y con una futuro poco prometedor.

Ante este panorama, David Boyd, relator especial de la ONU sobre los derechos humanos y medio ambiente hizo un llamado a los gobiernos asegurando que debilitar o interrumpir las regulaciones ambientales podrían empeorar aún más la situación.

Esto después que varios gobiernos disminuyeran sus exigencias medioambientales, aplicación de normas ecológicas y suspendieran requisitos de vigilancia.

“Es probable que estas decisiones políticas den lugar a un deterioro acelerado del medio ambiente y repercutan negativamente en una amplia gama de derechos humanos como el derecho a la vida, la salud, el agua, la cultura y la alimentación, así como el derecho a vivir en un entorno saludable”, explicó.

Calificó este tipo de acciones como irresponsables porque consideran que las personas en ambientes más vulnerables y contaminados son más susceptibles porque tienen mayor riesgo de muerte por el COVID – 19. Un claro ejemplo de ello es que las personas necesitan de agua limpia para practicar la medida más básica de prevención que es el lavado de manos.

“Una decisión miope como la de debilitar o interrumpir las regulaciones ambientales solo servirá para empeorar aún más la situación. Lo que deben hacer los gobiernos es acelerar los esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030, ya que conseguir un medioambiente sano es una forma eficaz de prevenir pandemias y proteger los derechos humanos”, concluyó.

Para Stephen Hammer, responsable del clima en el Banco Mundial, las prioridades actuales para controlar la pandemia no deben de eliminar los objetivos a largo plazo relacionados con la crisis climática.

El experto considera que los gobierno deberían de aprovechar la coyuntura actual para pensar en programas o políticas ambientales novedosas y no seguir invirtiendo en acciones que producen efectos negativos para los ecosistemas.

“La ciencia es clara. Las personas que viven en áreas que han experimentado más altos niveles de contaminación enfrentan un riesgo incrementado de muerte prematura por COVID-19. De manera similar, el acceso al agua limpia es esencial para prevenir que las personas contraigan y diseminen el virus,” dijo Boyd.

El experto de la ONU hizo notar que tres cuartos de las enfermedades infecciosas emergentes son “zoonosis”, esto significa que pasan de animales salvajes o domesticados a los humanos. Esto incluye el Ebola, SARS, MERS y ahora COVID-19.

El relator especial de la ONU sobre los derechos humanos y el medioambiente aseguró que debilitar o interrumpir las regulaciones ambientales existentes solo servirá para empeorar aún más la situación. Calificó estas acciones como “miopes, irresponsables e irracionales“

“La pandemia de la covid-19 no ha de usarse como excusa para reducir la protección sobre el medio ambiente”.

Así lo señaló David Boyd, relator especial de la ONU sobre los derechos humanos y el medioambiente.

El anuncio realizado por varios gobiernos sobre la disminución de sus exigencias medioambientales, que incluyen la suspensión de requisitos de vigilancia, disminución de la aplicación de las normas ecológicas y limitación en la participación pública, generó el rechazo de esa organización.

“Es probable que estas decisiones políticas den lugar a un deterioro acelerado del medioambiente y repercutan negativamente en una amplia gama de derechos humanos, como el derecho a la vida, la salud, el agua, la cultura y la alimentación, así como el derecho a vivir en un entorno saludable”, explica.

Para el experto, a la luz de la crisis ambiental mundial que precede al coronavirus, estas acciones son irracionales, irresponsables y ponen en peligro los derechos de las personas vulnerables.

“Tal y como nos indican las evidencias científicas, las personas que habitan en zonas con mayores niveles de contaminación atmosférica, sufren un mayor riesgo de muerte prematura por causa del covid-19. Del mismo modo, el acceso al agua limpia es esencial para evitar que las personas contraigan y propaguen el virus”, sostiene.

El relator de la ONU asegura una de las lecciones que se pueden extraer de esta pandemia es que ha demostrado la vital importancia de conservar un medio ambiente seguro, limpio, saludable y sostenible.

Boyd destacó el hecho de que tres cuartas partes de las enfermedades infecciosas emergentes son por “zoonosis”, o sea que se transmiten de los animales salvajes o domesticados a los humanos, tal y como sucedió con el ébola, el SARS, el MERS y ahora con la covid-19.

“Los científicos nos advierten que la deforestación, la agricultura industrial, el comercio ilegal de vida silvestre, el cambio climático y otros tipos de degradación ambiental aumentan el riesgo de futuras pandemias, elevando la probabilidad de graves violaciones de los derechos humanos”.

Expresa el relator, para quien lo lógico sería entonces, en vez de felxibilizar las normas, volverlas cada vez más severas.

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